No pretendo ser discreta cuando se trata de mí.
Soy lo más parecido a la sábana que sacudes,
ventana abajo,
la mañana de cualquier domingo,
sin tener en cuenta
qué depositas en el alféizar del vecino.
(¿Quizás a ti mismo?)
No pienso dominar
la furia instalada en el fondo de ojo,
cuando consientes la callada por respuesta,
creyendo que con eso basta
para no acorazarte en el primer resquicio
de la primera negativa
que te permito
pero la última que te concedo.
pero la última que te concedo.
Se listo.
No me hagas perder el tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario