24 de octubre de 2015




Aún mantengo el sabor a óxido 
del clavo que atraviesa mi retina.

Amo mis ruinas
como el templo de lo que una vez fueron.

Tan sólo debes recordar:
dónde ves la cicatriz,
hubo una herida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...