Lamentará el estómago almidonado los pecados de la carne.
El camino estrecho de la grieta
recoge el aire,
recoge el aire,
colocando al pulmón bocabajo.
Reservemos la atención a la llanura,
casi imperceptible,
de tu dedo levantándome
a través de la yaga que me sangra
- de nuevo-
Y que es toda para ti.
Y que es toda para ti.
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