Hablo poco del destello que el dolor
provoca en los cristales de los Lunes.
Lo se.
No menciono,
en parte por despiste,
en parte por vergüenza,
la caja de legañas que acumulo tras la almohada
en parte por despiste,
en parte por vergüenza,
la caja de legañas que acumulo tras la almohada
y que desenfundo los domingos,
con resaca.
Lo se.
De cómo avanzó el silencio,
sólo las palabras que me crecen
por debajo de las uñas
tienen la respuesta.
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