Llevo la carcajada torcida de la vida
en la velocidad opaca de una máscara.
Mi sonrisa,
mera arruga que divide en dos mi rostro,
busca su recuerdo tras los plásticos amarillentos
-como barrotes de una cárcel temporal-
-como barrotes de una cárcel temporal-
de un álbum de fotos que nadie quemó.
Yo,
que traspasé fronteras,
recogí las flores de la cabeza de Janis
en aquel Woodstock del 69,
cuando la vida aún sonaba
y yo bailaba,
y yo bailaba...
Libre.
Me ha pasado una vida por encima,
me repito
mientras miro mis piernas con cierta nostalgia
Yo,
que traspasé fronteras,
recogí las flores de la cabeza de Janis
en aquel Woodstock del 69,
cuando la vida aún sonaba
y yo bailaba,
y yo bailaba...
Libre.
Me ha pasado una vida por encima,
me repito
mientras miro mis piernas con cierta nostalgia
y engraso sus radios,
por si alcanzar la meta así
fuera más rápido.
Necesitaré,
por si alcanzar la meta así
fuera más rápido.
Necesitaré,
después de tanto tiempo recorrido,
descubrir la señal que
me confíe la certeza de no estar en el camino
descubrir la señal que
me confíe la certeza de no estar en el camino
-equivocado-
hacia la muerte.

rasgando la piel de la cordura a través de viejos recuerdos,
ResponderEliminarhay pocas cosas más dolorosas que eso.
Sr. nadie, llego con un retraso imperdonable a contestar tu comentario, lo se. Gracias por leer, por ver lo que hay entre los versos. Es un placer saber que hay ojos que observan desde algún lugar del mundo. Un saludo
ResponderEliminarun placer, iré pasando.
Eliminarpor si quieres echar un vistazo
www.putoycoma.blogspot.com
cuídate.