Madrid, 4 de Febrero. 2017.
19.36.
Suena Shigeru Umebayashi.
«Y yo te sigo por el aire como una brizna de hierba», le dice la Novia a Leonardo mientras las entrañas cacarean, como cuervos, todo el amor que con las manos (ella) no abarca.
Afuera.
Llueve.
Los árboles parecen marionetas de viento sorteando, a duras penas, las embestidas del aire.
Tal vez no sea el viento quien silbe.
Tal vez las ramas griten en busca de consuelo/
melodía de la toma de tierra,
la llamada de auxilio a la raíz.
-Sujétame fuerte- les oigo gemir.
Mientras, la Novia baila.
Gira sobre sí misma como peonza de nácar
~traslúcida~
Quizá no baile sola.
Ella es el centro de todas las miradas
(pero no lo sabe)
Leonardo, desde lejos la guarda.
Entre costado y costado.
- Hay miradas que son cárceles de grilletes apretados- piensa ella.
Mira cómo caminan l e n t a s las lágrimas de la Novia, vienen pidiendo auxilio.
¿Quién no quisiera besar tus manos de tierra?
Ahora el cielo de Madrid descansa en rosa pálido.
Silencio.
La Novia, canta.
Y yo me pregunto:
¿Dónde tus pulmones de plata que traen
hasta mi boca
racimos de limonero?
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