Nadie sabe cómo separar el aire de este olor a tierra mojada
que es tu cuerpo sobre el mío.
Mastico tus manos,
con el ansia del que ha comido agua
y ha tenido que llorar.
Mira,
todo el dominio del paisaje de claveles se alza en tu nombre
mientras la lluvia tintinea
cada hora del reloj que no se para.
~Tu boca es el pan~
Hay una muerte oliendo los pasos que dejamos tras de si.
Nos persigue como hiena hambrienta
Nadie sabe cómo deshacer la ortiga de mi pelo,
si quiera la advertencia de la duda
de cuántos pájaros hacen nido en mis encías.
[¿Para cuándo el vuelo ligero de la sombra?]
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