
Habiendo roto la promesa que le hizo aquel dia,
se alejó con la cabeza agachada y
los puños apretados guardando
la voluntad perdida de uno
y el corazón roto de la otra.

Querida Lola, amor mío, hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...