5 de octubre de 2008


A ella también le traicionó la naturaleza y un día se despertó siendo mujer. Comprendió entonces el dolor de la infancia perdida dentro de un cuerpo que parece no pertenecerte, en el que reo te sientes de una cárcel de la que ya no te toca escapar. Sintió que cada mirada reflejada en el espejo era un paso que la alejaba de Peter, de lo que fue y fueron, del picor de los polvos para volar, del agrandamiento del sentimiento de culpa que tendría cuando tuviera que explicar a todos que no habia luchado lo suficiente por no crecer. Quizás no entendió que se retiró de la batalla mucho antes de empezarla, que sus ganas no bastarían para evitar que su pelo estuviese cada mes un palmo mas lejos del suelo, que sus manos cada año mas finasy con mas poder de abarcar el espacio no sirvieran en la lucha contra algo que Peter jamás conoció, el tiempo.
Wendy se lamenta, se llora y se calma por todos los que, como ella, no se saben encajar donde siempre creen que sobran.
Buscará en los parques la infancia que desapareció sin saber como ni conocer donde y planeará cartas (como aviones) para que Peter venga a buscarla. Es por eso que espera sentada en la ventana, siempre abierta, a que mañana sea el día en que todo cambie y sin saber como, vuelva a volar.

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...