7 de octubre de 2008

Boceto


Se acostumbraron a la rutina de purgarse el corazón para que pudieran respirar. Acomodados en el suelo, en el techo, en la cama del desván, si es que lo hubiera, desplomaban las sonrisas del uno sobre el otro reinventándose las sintonías. Al igual lo hacían las manos que buscaban azarosas no encontrar el límite por esta vez y pasar las noches y pasar los días a la intemperie, cobijado a ratos por el otro. Toparon ambos en el alma para mirarse y olvidar que del día que ha pasado, bueno o malo, nada se quiere saber. Si te encuentro, si me buscas.

Se acostumbraron a la rutina de purgarse el corazón para , de tanto en cuando, saber que es posible salvarse viviendo dentro de una espiral.

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...