«Vamos a suponer que digo verano,
escribo la palabra "colibrí",
la meto en un sobre
y la llevo colina abajo
hasta el buzón. Cuando abras
la carta te acordarás
de aquellos días y de lo mucho,
lo muchísimo que te quiero».
Raymond Carver
Vamos a suponer que digo verano
y que entonces
todo este plumaje de águila imperial herida
desciende,
como nieve de cumbre,
agua que arrastra ramas,
piedras,
ceniza,
huesos de animales muertos.
- La ceremonia del desnudo como precio a este solsticio-
diré.
Supongamos que digo verano
y que en cada impulso,
la hiedra avanza:
primero hacia el tobillo izquierdo,
después hasta la rodilla derecha.
Tal vez obviéis que
hay un nido de jilgueros en el centro de este estómago.
Mientras tanto,
admito ser la representación salvaje de la vida que florece.
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