6 de junio de 2017




Suerte de viento,
de mar
y de arena.

Coral en flor,
sortija de agua tibia,
lengua de tierra.

Campo de olivo,
ojos de centeno,
mano de pulpa, mirra y jazmín.

Paladar de nube,
piel de magnolia,
sonrisa de luz.

Aquí me tienes,
con el avispero en el estómago
y las manos hacia el frente,
esperando que tu boca llene de lianas
cada diente,
cada encía.

No basta con pensar que la piel se ha convertido en límite
para lo ajeno que pervive dentro,
de ti,
de mí,
de nosotros.

La salida no es otra que buscar el infinito
en tus manos de agua dulce.



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