He soñado con el frío
y la clavícula se ha vuelto uniforme.
Rígida.
Todo este paisaje de azucenas,
así era mi cuerpo antes de la caída,
se ha convertido en dominio estático.
Ya nadie cruza el puente hasta mis dedos,
tan sólo el viento arrastra nieve hasta la punta de estos ojos.
He despertado con un iceberg en la garganta,
el aluminio de los dientes anunciándome la aurora
me obliga a sonreír con la fuerza de un alud en plena noche.
He soñado con el frío,
he buscado entre las ruinas de mi cuerpo
el origen de este invierno.
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