"Así la cordera del lobo, así la cierva del león, así del águila con ala temblorosa huyen las palomas, de los enemigos cada uno suyos; el amor para mi la causa de seguirte" Ovidio (Metamorfosis)
Domesticaré mis lobos para que devoren,
sin piedad,
el eco de los golpes que llevo
recubriendo las costillas.
Soltaré las riendas.
Veré correr la sangre que atempera tu mirada
mientras cuento los pasos por minuto
antes de celebrar,
de nuevo,
tu tropiezo.
Hablarás desde el barro
que has tragado,
ahogado en el alarido inútil
de la clemencia.
Es tarde,
ya.
Mis lobos
no entienden
de sueños
pero
sí
huelen
el
miedo.
llevo rato leyendo... interesante visión "licantrópica" de la vida, no pude evitar comentar, escribes bien.
ResponderEliminarfelicidades.