10 de agosto de 2009

ÉL

Me gusta cuando me espera en la estación con los brazos abiertos, el corazón palpitando y desempolvando su sonrisa a cada paso que da.
Me gusta cuando llegamos a casa y me ataca como un gato en celo pintándome la piel de besos y llenándome de cosquillas el cuerpo.
Me gusta cuando me mira, callado, y entonces mi figura va cobrando sentido en cada parpadeo. Y las noches de invierno en las que nos escondemos como fugitivos tras las sábanas y sin pudor nos fundimos en un abrazo.
Adoro su olor tanto como despertar asomada a sus ojos verdes y tirarme en sus brazos para romper en mil pedazos el frío de la espalda.
Él huele a café y a Buenos días suena.
Él no es otro porque él se escribe en mayúsculas.

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