14 de mayo de 2009

s/t

Wendy quisiera pasar la última página del cuento pero no puede, no quiere o no sabe y todo esto la hace sentir perdida. Sabe que no valdrá buscarse en los demás porque tiene claro que no podrá encontrarse en ellos. Wendy ya no distingue las mañanas y no le aplica sentido a los pasos del camino. Wendy sabe que Peter no volverá pero sigue sentada en la ventana, aunando las fuerzas para tirar la silla y enseñar a sus piernas a caminar. Primero un pasito, pequeño, no hay prisa, luego otro pasito, un poco más grande...avanza. Wendy se ha cansado de verse reflejada en el cristal viendo como le crece el pelo y como nadie lo aprecia. Wendy se cansa y el mundo sigue su camino. A Wendy le duele que no se pare a esperarla.
Wendy no sabe si pasará la página pero empezará a no hablar de los recuerdos, por no saber por donde tirar, empezará por los más duro.
Wendy sabe que sería precioso jugarse la vida al borde del abismo donde alguien, a su lado, le diga: no tengas miedo, prueba a dejarte caer, yo te agarro de la mano y te enseño a volar.
Porque Peter, Peter no volverá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...