13 de noviembre de 2008

Tacto

Que hablen mis manos, espalda, piernas y pechos.
Que se posen y descansen sobre ti los resquicios de
mi cuerpo cansado de andar, sostener y tocar.
Tumbate, que me voy a dormir en tu espalda,
que la necesidad de perder el tiempo me abruma
y me nubla los días (con sus tardes y noches).
Para quien no lo sepa,
lo mejor que nos pasó fue que
nuestras pieles se conozcan,
hablen
y se echen de menos.

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...