Emprender el camino hacía la huida
Entendiendo cada paso
en el tramo de claveles
que me lleva,
con una inercia alegre,
al final del abismo.
Golpear dos veces la consigna en mis oídos
No veré tras mis palabras
la violencia de magnolias
con que repara tu mirada
los resquicios insalvables de la herida.
Apunta siempre al centro de la vida
Como percibiendo en cada envite
la mediocridad del contrincante
que se agota,
golpe a golpe,
en la franquicia de la corona de laureles.
Hinca la rodilla en tierra,
sálvate a ti misma.
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