14 de diciembre de 2014


Emprender el camino hacía la huida


Entendiendo cada paso

en el tramo de claveles
que me lleva,
con una inercia alegre,
al final del abismo.

Golpear dos veces la consigna en mis oídos


No veré tras mis palabras

la violencia de magnolias
con que repara tu mirada
los resquicios insalvables de la herida.

Apunta siempre al centro de la vida


Como percibiendo en cada envite

la mediocridad del contrincante
que se agota,
golpe a golpe,
en la franquicia de la corona de laureles.

Hinca la rodilla en tierra, 
sálvate a ti misma.






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