A Ana.
Tal vez un día te preguntes cómo es el amanecer en Ítaca
y sepas la respuesta.
No resulta fácil alcanzar el olor de los laureles,
la victoria, en cualquier caso,
parece más una obstinación que una conducta heroica.
donde el valor más que una suerte parece fruto de una torpeza bien disimulada
No resulta fácil repartir la luz.
Descreer al ciego que la necesita,
enjuiciar a quien la porta,
la antorcha, digo
con destellos de dignidad y valor.
para él todos los vítores,
para el ciego sin embargo...
Aceptaremos entonces que la dominación,
en definitiva, la impronta de lo que vive y respira solo,
pasa porque el fuego sea capaz de mantenerse sin nosotros,
de alguna manera la luz,
también.
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