14 de mayo de 2017


-yo soy esa,
la del vientre de abedul helado-
así que/
vas a tener que aprender a respetar la nieve.

A romper sus átomos
con la delicadeza de un pie desnudo.
La nieve así,
 limpiará tus pasos 
para que siempre acudas con la obligación de la pureza.
Y me alcances renovado,
diferente.

Vas a tener que aprender a sostener el frío,
a equilibrar la balanza del calor.

No podrás permitir que el agua triunfe sobre el hielo.
Tendrás, entonces que intuir cuándo no has de soplar
para levantar las escamas del agua.

Y esto no es fácil.

Esto no es una fórmula certera
pero
si adivinas que la nieve no es más 
que un manto de magnolias destrozadas,
verás arder la duda.


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