1 de julio de 2014


El día en que tu muerte cumple la mayoría de edad,
yo te celebro comiendo los caramelos favoritos con
los que llenabas mis bolsillos cuando decíamos
de doblar esquinas donde
las sorpresas siempre tenían sabor a dulce y a piñones.

No recuerdo el tono de tu voz
pero se hace inconfundible a la memoria
el tacto áspero de tus manos,
el olor de tu colonia,
la cojera más moderna,
la lengua que se muerde para
no dejar escapar la concentración,
la destreza de tus sonrisas los domingos por la mañana.

No cesaré en el empeño de doblar esquinas porque, si no apareces,
pajaritas de papel haré. Tengo una colección entera y tu sin aparecer...

¿donde andarás escondido?


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