26 de agosto de 2013

en proceso

Entendimos el valor del vuelo el día
que nos dijeron que jamás podríamos volar.
Entonces,
comenzamos a preguntarnos algo tan estúpido como
que era eso de la altura,
midiendo el riesgo de abrir las alas
eligiendo si sentir el viento a favor o en contra.

Concebimos el horizonte como el miedo a no llegar al límite...
Miramos hacia el suelo,
perdidos,
encontrando en la arena nuestros pies.
Ese fue el error.
Desdeñar el riesgo de la altura,
por el sólido hábitat del hormigón.


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