Yo soy esa que inevitablemente muere a cada instante,
luchando en la irrevocable batalla del tiempo.
En cambio,
tu sonrisa se abre camino victoriosa en la batalla de los días,
regalándome la arena de relojes,
construyendo castillos,
saltando sobre ellos,
riéndonos del tiempo.
Yo sin ti soy segundos, minutos y horas.
Yo contigo,
eterna.
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