14 de octubre de 2014



Os he visto estampar vuestra inercia
contra mis ganas de desabrocharme la tristeza.
He regalado los minutos del verano en cada portal
del que salí medio vestida,
atropellándome en el paso militar hacia mi casa.

Me juro en voz alta.
No volveré a prometerle a tus ganas
que tienen asilo político en mi indiferencia.
 Ni a tus manos que pueden deshacerme
los nudos de la espalda
que con tanta precisión he colocado.

Merecido premio a la tragedia de cargar
con las cruces
de los que abandoné una mañana;
de los que no recordaré su nombre
porque, por suerte, siempre nombro a dios cuando lo necesito.

Entonces,
desapareceis.
Entonces,
así,
no dejaréis huella en mi camino.
Que otro
lo encuentre intacto,
vírgen:
listo para el cambio.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...